La construcción de un edificio no depende únicamente del proyecto arquitectónico. La coordinación técnica, el control económico y la planificación previa son factores determinantes para garantizar el éxito de la actuación. Analizamos por qué contar con una gestión integral desde la fase inicial reduce riesgos, evita desviaciones presupuestarias y asegura el cumplimiento normativo durante todo el proceso constructivo.